• El elevado riesgo bucodental de este colectivo exige una estrecha cooperación interdisciplinar y el diseño de pautas preventivas viables para su vida cotidiana

Las personas que atraviesan procesos de depresión o ansiedad enfrentan un riesgo drásticamente mayor de desarrollar patologías severas en la boca, una realidad clínica que exige que el dentista evolucione hacia un modelo de atención altamente adaptado, empático y multidisciplinar. El Colegio de Dentistas de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife pone el acento en que solo bajo este nuevo enfoque es posible diseñar pautas de autocuidado que se ajusten a la realidad cotidiana del paciente, garantizando su comodidad y la eficacia del tratamiento.

Empatía y adaptación en la consulta

Para quienes sufren trastornos mentales, acudir a la clínica dental puede resultar abrumador. Es por ello que el profesional debe aplicar estrategias específicas para crear un entorno seguro mitigando la fobia dental mediante un trato cercano que reduzca la ansiedad, practicando una escucha activa que permita flexibilizar los tiempos, la duración de las citas y la complejidad de las intervenciones según el estado emocional de la persona. Dinámicas que se recogen en el Informe Técnico ‘Salud Mental y Salud Oral’, editado por el Consejo General de Dentistas y la Fundación Dental Española.

Asimismo, coordinar el tratamiento odontológico con el médico de atención primaria o psiquiatra y programar las citas a primera hora de la mañana reduce de forma drástica los pensamientos ansiosos en la sala de espera. Las revisiones preventivas flexibles cada tres o seis meses permiten realizar un seguimiento cercano que frena cualquier patología en su fase inicial, logrando que el cuidado dental sea una parte reconfortante en el camino hacia la recuperación emocional.

Usuaria en consuta del dentista.

Autocuidado y rutinas diarias

Las pautas de prevención en el hogar también son clave. El cuidado se fundamenta en un cepillado suave dos veces al día con pastas de alto contenido en flúor, complementado con el uso hilo dental o cepillos interdentales. Mantener una hidratación constante con agua ayuda a combatir la sequedad de forma sencilla, mientras que el uso de férulas de descarga personalizadas protege los dientes si el estrés desencadena bruxismo.

En definitiva, transformar la consulta dental en un espacio seguro y simplificar las rutinas en el hogar son las claves para lograr que el cuidado de la boca deje de ser una barrera y se convierta en un pilar de la salud integral y emocional del paciente.