- El aislamiento social, el dolor crónico y los efectos secundarios de los tratamientos farmacológicos consolidan un ciclo que deteriora la salud bucodental
- Los expertos reclaman una atención sanitaria integral que integre la odontología en el tratamiento de la salud mental
La salud mental y la salud bucodental están estrechamente interconectadas, con consecuencias directas en la calidad de vida de las personas. Los datos clínicos indican que los adultos con trastornos mentales presentan un 25% más de caries que la población general. Además, tienen 2,7 veces más probabilidades de sufrir la pérdida total de sus piezas dentales. Ante este escenario, el Colegio de Dentistas de la provincia de Santa Cruz de Tenerife insiste en la necesidad urgente de contemplar la odontología en el tratamiento integral de la salud mental para romper este ciclo y mejorar el bienestar general de la población.
El último Informe Técnico Salud Mental y Salud Oral (Consejo General de Dentistas de España y Fundación Dental Española) señala también que la prevalencia de trastornos mentales y del comportamiento alcanzó el 34% en el año 2022, lo que supone un incremento del 4,7% respecto a 2019. Esta incidencia es mayor en mujeres que en hombres (37,2% frente a 31%).
Impacto multifactorial
Cerca del 50% de los adultos con trastornos mentales sufren periodontitis, y dos de cada tres han padecido dolor dentario durante el último año. Este deterioro responde, en gran medida, a una higiene bucodental deficiente, ya que los pacientes suelen descuidar su cepillado y el uso de higiene interdental. A esto se suma que la pérdida de productividad laboral asociada a la combinación de trastornos mentales graves y problemas bucodentales es extremadamente elevada.
Dimensión social
La pérdida de piezas dentales o el mal aliento provocan sentimientos de vergüenza y baja autoestima, lo que conduce al aislamiento social y agrava los estados depresivos. A este panorama se añade el efecto de los tratamientos farmacológicos: muchos antidepresivos y antipsicóticos producen sequedad bucal, un efecto secundario que dispara el riesgo de caries y enfermedades de las encías.
La entidad colegial tinerfeña insiste en que comprender la relación entre la salud bucodental y los trastornos mentales es fundamental para cambiar el enfoque actual, siendo esencial incorporar la odontología al cuidado del paciente para garantizar un bienestar integral.
