• Comer tarde, abusar de refrescos o acostarse inmediatamente después de cenar puede dañar el esmalte de los dientes de forma definitiva

El Colegio de Dentistas de la provincia de Santa Cruz de Tenerife advierte que los cambios de rutina durante el verano pueden pasar factura a la boca. Según estudios recientes, cerca de 3 de cada 10 adultos muestra señales de desgaste en sus dientes por causas químicas. El verano es una época crítica, los horarios irregulares, el abuso de bebidas gaseosas, los cítricos o el alcohol, junto a la costumbre de irse a dormir justo después de cenar, facilitan que los ácidos del estómago suban hacia la boca, debilitando el esmalte de manera mucho más rápida que el azúcar.

Para disfrutar de las vacaciones sin descuidar la salud bucodental, los especialistas recomiendan seguir unas pautas sencillas: intentar cenar al menos dos horas antes de irse a dormir y, si se siente acidez, enjuagarse la boca con un poco de agua o agua con bicarbonato para neutralizar el ácido. Es fundamental no cepillarse inmediatamente después de notar el reflujo; lo ideal es esperar al menos 30 minutos para permitir que la saliva endurezca la superficie dental.

A diferencia de la caries, que es una infección por bacterias, este desgaste dental es un proceso químico. El ácido que sale del estómago es extremadamente fuerte y, al entrar en contacto con los dientes, los va desgastando poco a poco. De hecho, las personas que sufren reflujo con frecuencia tienen tres veces más probabilidades de sufrir un desgaste dental importante. Al principio no se nota, pero con el tiempo aparecen molestias: dientes sensibles al frío o al calor, pérdida de brillo y un color amarillento que aparece porque la capa protectora del diente se ha ido perdiendo.

El Colegio de Dentistas de la provincia de Santa Cruz de Tenerife recomienda, ante cualquier síntoma de sensibilidad o cambio en el aspecto de los dientes, acudir a una revisión profesional para evaluar el estado real del esmalte y evitar daños irreversibles.