- Esta dolencia, caracterizada por una sensación persistente de ardor en la boca sin lesiones visibles, es un trastorno complejo en el que pueden influir factores biológicos, neurológicos y emocionales.
El Síndrome de Boca Ardiente (SBA) es una afección bucodental que provoca una sensación continua de quemazón o escozor en la boca sin que existan alteraciones visibles que justifiquen los síntomas. Aunque afecta a un pequeño porcentaje de la población general, es más frecuente en mujeres tras la menopausia, llegando a alcanzar prevalencias cercanas al 15% en algunos estudios, como los publicados revista científica Medicina General y de Familia (MGYF). Ante esta realidad, el Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife quiere dar a conocer este problema para ayudar a las pacientes a identificar sus síntomas y buscar atención profesional adecuada.
Un dolor invisible pero real
Este síndrome se manifiesta como un escozor continuo en la lengua, los labios o el paladar, similar a una quemadura por bebida caliente, y suele acompañarse de sequedad bucal o un sabor amargo o metálico. Al no presentar heridas ni inflamación a simple vista, su detección suele retrasarse. Mientras que esta patología afecta a entre el 1% y el 3% de la población general a nivel global, la probabilidad de padecerla se multiplica notablemente en el caso de las mujeres debido a factores biológicos.

El papel de las hormonas y las emociones
Aunque los mecanismos exactos que originan el Síndrome de Boca Ardiente todavía no se conocen por completo, su estrecha relación con la etapa postmenopáusica se debe al descenso natural de los estrógenos, lo que altera la saliva y aumenta la sensibilidad de los nervios bucales. No obstante, los profesionales de la odontología recuerdan que el factor emocional influye de forma directa. Las épocas de estrés prolongado, cansancio o ansiedad actúan como desencadenantes e intensifican el dolor, creando un proceso donde el malestar físico y el nerviosismo se retroalimentan. Por ello, los profesionales insisten en la importancia de abordar el problema de forma integral, teniendo en cuenta tanto los aspectos físicos como los emocionales.
Diagnóstico y alivio en el día a díaEl diagnóstico se realiza por descarte en la clínica dental, asegurando que el ardor no se deba a infecciones por hongos, alergias, falta de hierro o vitaminas, reflujo estomacal, efectos secundarios de medicamentos o prótesis desajustadas. Una vez confirmado, el dentista propone soluciones personalizadas como geles protectores o enjuagues específicos para calmar los nervios de la boca.
Para complementar el tratamiento desde casa, se aconseja mantener una hidratación constante a pequeños sorbos, evitar comidas muy picantes, ácidas o calientes, y usar pastas de dientes suaves para bocas sensibles. Reducir el tabaco, el alcohol y el café, junto con actividades que disminuyan el estrés, contribuye a mitigar el ardor.
El Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife concluye recordando que, ante cualquier molestia prolongada, la revisión con el profesional de confianza es la clave para recuperar la comodidad diaria.
